ÚNICO, UN CUENTO SOBRE LA SOLEDAD DEL HOMBRE

Hombre era el único ser inteligente que existía en el valle. No recordaba cómo nació, ni como fue su infancia. El primer recuerdo que tenía era de él mismo recolectando frutos y cazando algún jabalí con unas primitivas lanzas que él mismo diseñó. Y nunca había salido del valle.

Un día recogió un pequeño pajarillo herido del suelo, lo metió en su cueva, le hizo una jaula y cuidó de él. Como no sabía cual era su mal, intentó preguntar emitiendo unos sonidos que salieron de su boca dando forma a sus pensamientos. A esos sonidos que salieron de su boca los llamó Habla. El pajarillo trinó de manera que al le pareció que le daba las gracias, él no quiso sino responderle, pero al hablar no le entendía.  Frente a su frustración, empezó a emitir silvidos rítmicos imitando el agradecido cantar del ave. A esos hermosos sonidos los llamó Música. El pajarillo pareció entenderlo, se mesó las entumecidas alas con su pequeña patita y alzó el vuelo. A Hombre le pareció el momento más hermoso de su vida, y una y otra vez cuando cerraba los ojos recordaba esa imagen. A ese recuerdo tan vivo lo llamó Sueño. No quería olvidarlo jamás, así que recogió arcillas de distintos colores y plasmó su sueño huntándolas en la pared. A esa imagen la llamo Pintura.



La experiencia con el pajarillo le hizo plantearse que el mundo era más hermoso de lo que él podía haber imaginado nunca, y a ese sentimiento lo llamó Amor, y por primera vez se planteó la duda de quién había sido el que lo había creado. Imaginó que al igual que él construyó la jaula para su pajarillo, alguien podía haber creado una jaula para él. A ese alguien lo llamó Dios. Pero la idea de salir a buscar las rejas de la jaula lo perturbaban, y a ese sentimiento lo llamó Miedo.

Hombre siempre fue muy inteligente y avispado, desde pequeño ya ideaba pequeños artefactos con los que hacer su vida más fácil y amena, eso le tenía ocupado, le reconfortaba y le hacía olvidar su soledad. Pero sobre todo le permitían recoger más agua, moler más rápidamente las semillas, o disparar mas certéramente con pequeñas saetas. A esas mejoras en su calidad de vida las llamó Tecnología.

Un día, Hombre salió a cazar; y persiguiendo a un ciervo durante horas, cruzó el arroyo profundo y se encontró de frente con una manada de lobos que quería comerse a su presa. Los lobos acorralaron al anciano animal y Hombre se decidió intervenir, ya que le iban a privar de su comida. Un extraño sentimiento de impotencia se apoderó de él, gritó como nunca había gritado y se lanzó contra la manada de lobos. A ese sentimiento lo llamó Ira. Empezó a matar lobos que no se iba a comer, a ese acto lo llamó Guerra, sólo lo hacía por una situación que le pareció descompensada. A esa idea la llamó Justicia. Cuando acabó con todos los lobos fue a por su botín y el malherido ciervo le mordió una mano. Hombre enfurecido golpeó una y otra vez la cabeza del ciervo con una piedra. A ese acto lo llamó Venganza.

Hombre fue creciendo y cada vez fue perfeccionando su tecnología y su conocimiento. Como cada vez tenía más información, decidió buscar la manera de guardarla, así que empezó a plasmar sus pensamientos de la misma manera que con la pintura, pero necesitaba muchas imágenes para expresar sus pensamientos, y había pensamientos que no podía dibujar, así que empezó a dibujar lo que hablaba. A ese dibujo lo llamó Escritura.

A medida que iba convirtiéndose en adulto, Hombre empezó a hacer artefactos más y más complicados, su pintura era más perfecta, y ya no dibujaba y escribía sólo lo que veía, sino también lo que soñaba. Parecía que su inventiva no tenía rival, ni siquiera Dios. Comenzó a pensar que su valle tenía fallos, y pensó que él era capaz de mejorarlo. Al valle lo llamó Tierra, y también comenzó a ponerle nombre a todas las cosas que veía y a muchas que no veía pero que se imaginaba. Y a ese espíritu de conocimiento y las demás cosas que había sido capaz de hacer él sólo lo llamó Ciencia.

Construyó una casa, que cada vez hizo más y más grande, ya que  cada vez necesitaba más espacio para guardar sus pinturas, sus artefactos, sus escrituras, y toda la información que había ido guardando. Y llegó un momento en que su casa ocupaba casi la mitad de Tierra. Se dio cuenta que había acabado con la mayoría del alimento, que apenas quedaban árboles para seguir ampliando su casa, y que el agua del arroyo profundo estaba sucia de lavar sus pinceles y hacer sus necesidades en la orilla.

Hombre se dio cuenta que él sólo no podía arreglar todo lo que estaba mal. Pidió ayuda a los animales, pero éstos no le entendían. Y por primera vez, Hombre se sintió sólo, único e incomprendido. Pidió ayuda a Dios una y otra vez, pero Dios le respondía, hasta que llegó a pensar que no existía, o que si existía, no le importaba lo que le pasara. Así que empezó a buscar una alternativa. Pensó y pensó e hizo muchas pruebas, hasta que al final consiguió fabricar el artefacto más complicado que había diseñado nunca. Uno que era capaz de hacerle volar.

Hombre se subió al artefacto y comenzó a subir y subir, hasta que voló más arriba de las montañas. Entonces se percató que Tierra era algo muy pequeño comparado con todo lo que había fuera. Mirara hacia donde mirara no veía fin, y era lo más hermoso y a la vez aterrador que había visto nunca. A toda esa extensión la llamó Universo.

Pensó que en un sitio tan grande era muy probable que hubiese otra Tierra como la suya y otro Hombre como él. Alguien con quien compartir sus conocimientos y que compartiera los suyos con él. Así que comenzó a buscar a otro ser inteligente.

Por todos los sitios donde pasaba, iba dejando dibujos de él mismo señalando la dirección de donde había venido, con al esperanza de encontrar el camino de vuelta a casa por si algún día lo necesitaba.

Mientras buscaba y buscaba sólo pensaba en cómo sería el encuentro, cómo sería el otro ser, ¿sería amigable?. Pensaba que sería mucho más inteligente que él y que le podría enseñar muchas cosas, aunque... ¿por qué no habían venido a buscarlo a él? ¿Lo habrían hecho y él no se había dado cuenta? A lo mejor eran tímidos. ¿Y si fuese igual que él pero de distinto sexo? ¿Podría reproducirse como lo hacen los animales? Esas ideas eran totalmente absurdas según la ciencia.

Pero a medida que pasaba el tiempo se fue desesperando. Hombre no encontraba ningún rastro de seres inteligentes, aunque sí encontró algún que otro animal extraño: grandes animales grises con trompa, uno que tenía el cuello laaargo laaargo,... pero ninguno con el que poder hablar.

Pasaron los años y el interés de Hombre fue desapareciendo tan veloz como su juventud. Echaba de menos su valle Tierra y todo lo que había conocido le parecía que no era igualable a el. Allí tenía más agua y más fresca, el aire era más puro, los alimentos eran mas ricos,... Pero ya se sentía viejo, y sabía que sería incapaz de volver a su hogar. Ya lo único que pensaba era en encontrar un bonito árbol junto a un lago, y descansar bajo su sombra hasta que le llegara su hora. Y cuando encontró el lugar adecuado, así lo hizo.

Marcó en la piedra el dibujo que llevaba haciendo durante años para marcar el camino y después de añadirle un detalle más a su dibujo, expiró. Allí descansará para siempre el ser más inteligente del universo.



Muchos muchos años más tarde, un ser parecido a Hombre pero cuando era niño, se sentó junto a la sombra de un árbol a comer el ciervo que acababa de cazar con su nueva lanza, cuando descubrió un extraño dibujo grabado en la roca. Era de un ser que señalaba hacia una dirección en la que se veía un valle, con una gran casa llena de artefactos extraños. El niño se levantó, miró hacia atrás y silbó. Decenas de niños de distintos colores de piel, cabello y rasgos y diferente sexo aparecieron a su llamada. Miraron la roca y marcharon en esa dirección.

3 comentarios:

Mj (Oscuridad) dijo...

La historia esta muy simpatica :) dejo constancia en tu blog, que desde que publicamos cosas en el grupo de facebook parece que nos hemos olvidado de que el blog estaba vivo antes y posiblemnte seguira vivo con facebook pase de moda ;)

Anónimo dijo...

Está muy bien, pero no entendí bien el final ¿? plis. Maria

mcmaicky dijo...

Es bien sencillo, léelo de nuevo y seguro que lo entiendes. Prefiero no explicarlo para que el que quiera saque sus propias conclusiones.

Gracias y un saludo!!

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